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Mi hijo no quiere comer

Mi hijo no quiere comer es una de las tantas pesadillas que atormentan a muchos padres. Por ello, os traemos 9 técnicas psicológicas para ayudar a nuestros hijos a comer mejor. Aunque, no será todo mental, también nos tocará ser muy creativos en la cocina ¡Al lío!

Antes de empezar, por favor, lee estos 4 puntos detenidamente:

⚠️ Si tu hijo no quiere comer pero está en el peso adecuado y tiene menos de 5 años, no hay de qué alarmarse. Recuerda que su estómago es muy pequeño, con dos o tres cucharadas puede estar más que lleno. No lo obligues a comer más. Según expertos, el principal problema de que los niños «no coman» viene por unas «expectativas demasiado altas» de los padres.

 

⚠️ El apetito de nuestros hijos se reduce entre los 1 – 3 años. El volumen de comida que un niño necesita no aumenta de forma exponencial respecto a su edad «Como es más mayor, necesita comer más» (error habitual de muchos padres) todo lo contrario. A partir de los 12 – 15 meses el crecimiento del niño se va ralentizando, por tanto, el gasto energético de su cuerpo también se reduce. Además, según explica el pediatra Isidro Vitoria, especialista en nutrición infantil, a partir del año, hay una introducción de alimentos sólidos por lo que ya no necesitan comer tanto. En resumen, tu hijo comía más de bebé que ahora y es totalmente normal.

 

⚠️ Es a partir de los 5 años, más o menos, cuando su gasto energético se dispara y su cuerpo empieza a necesitar un poco más de volumen en las comidas.

 

⚠️ Nunca obligues a tu hijo a comer. Mucho menos muestres enfado o lo castigues por ello.

 

Pero, si tu hijo supera los 4 años y no come bien (nada de fruta ni verdura) estos 9 trucos te van a venir de lujo:

  • #1 Cuenta con su opinión.

Déjale elegir los alimentos, incluso ayudarte a preparar los platos. Cuando se involucran con los alimentos es más fácil que los consuman. Déjale elegir los alimentos entre un máximo de dos opciones (los niños no saben elegir entre muchas opciones). Por ejemplo: Hoy vamos a comer arroz con verdura ¿qué prefieres, brócoli o guisantes?

 

  • #2 Sirve cantidades muy pequeñas.

Hablamos de 2 o 3 cucharadas como mucho. Por ejemplo, dos cucharadas de arroz y 1 de guisantes (parece una cantidad ridícula, pero mejor así). Cuando los niños ven el plato muy lleno se desaniman y pierden el apetito al instante. En cambio, si ven una pequeña ración de comida, es más asumible, saben que pueden acabársela y se animan a comer. Si se queda con hambre, puede repetir las veces que quiera, pero con la misma cantidad.

 

  • #3 Escucha a tus hijos.

Escucha a tus hijos. Los niños tienen gusto propio, prefieren unos sabores y unas texturas a otras. Por ejemplo, puede no gustarle la zanahoria hervida, pero le encanta cruda. Odian el tomate a rodajas, pero les encanta rallado con un poquito de aceite. Hay miles de recetas en internet, se original y ten mucha paciencia.

 

  • #4 Nada de comida 2 horas antes

Asegúrate de que no come absolutamente nada 2 horas antes de las comidas principales. Ni zumos, ni yogur líquido, ni chuches, bolsitas de patatas, etc. Su estómago es muy pequeño y los alimentos dulces o líquidos son más fáciles de ingerir. Llegará sin hambre a la hora de la comida y tendrás el mismo problema de siempre. Si tu hijo tiene mucha hambre, adelanta su comida.

 

  • #5 No lo premies ni sobornes

No lo premies con un postre. Si se comen las verduras a regañadientes y después los premiamos con un postre, reforzamos la conducta de asociar las verduras con algo malo y el postre con algo bueno.

 

  • #6 Ignora sus comportamientos negativos

Si tiene rabietas, chilla o llora por la comida, no le hagas caso. Solo cuando se calme interactúa con él. Con el tiempo dejará de hacerlo porque entenderá que, de ese modo, pierde tu atención. En cambio, refuerza su buena conducta con halagos “¿Has probado una verdura nueva? ¡Muy bien! Que mayor te estás haciendo”, repetirán esta conducta para buscar tu atención. Ánimo y mucha paciencia, este punto es el más complicado.

 

  • #7 Introduce nuevos alimentos con otros que ya conozca

Introduce nuevos alimentos con otros que ya conozca y ofréceselos cuando tenga hambre y esté contento. Estará más predispuesto a comer y probar cosas nuevas si está de buen humor y, por supuesto, si tiene hambre. Si tu hijo no come verduras, no te rindas, ofrécele todas las variedades que hay y en diferentes formatos. Por ejemplo, haz hamburguesa casera de pollo y mézclala con verdura cortada a cuadraditos muy muy pequeños. Puedes empezar con muy poca verdura e ir aumentándosela para que se acostumbre al sabor.

 

  • #8 Predica con el ejemplo

La forma más potente de inculcar a nuestros hijos una dieta saludable es que lo vean en nosotros mismos. Los niños imitan constantemente la conducta de sus padres. Come verduras y fruta, tu salud también lo agradecerá.

 

  • #9 Complemento alimenticio

Si, ni por estas, consigues que tus hijos coman fruta ni verdura, existen complementos alimenticios que aportan todas las vitaminas, minerales, oligoelementos y fitonutrientes necesarios para su correcto crecimiento y ayudar a su sistema inmune. Sirve como pequeña ayuda para su salud, o como transición hasta que consigas que tu hijo coma más variado y obtenga todas esas vitaminas de su alimentación.

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IMPORTANTE y de sentido común, una cosa es que tu hijo no coma suficiente fruta y verdura y decidas darle un empujón con vitaminas y complementos alimenticios. Y otra muy diferente es que tu hijo no coma nada, pierda peso y enferme constantemente. En este último caso lo primordial es llevarlo a pediatra, aquí te aconsejarán mejor qué hacer y le realizarán las pruebas pertinentes.